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El encanto de las aldeas gallegas en el Camino Portugués

Entre Tui y Santiago, las aldeas gallegas del Camino Portugués ofrecen hospitalidad, tradición y paisajes que parecen detenidos en el tiempo.
El encanto de las aldeas gallegas en el Camino Portugués
La Galicia rural que enamora al peregrino

El tramo Tui – Santiago de Compostela del Camino Portugués invita a descubrir una Galicia que mantiene intacta su esencia rural. Pequeñas aldeas escondidas entre bosques, casas de piedra cubiertas de hiedra y caminos bordeados por hórreos y cruceiros acompañan al peregrino a lo largo de su viaje. Es una Galicia auténtica, donde la sencillez y la hospitalidad son parte del paisaje.

Caminar por estas aldeas es retroceder en el tiempo. Los saludos amables de sus habitantes, los animales pastando, los tejados de pizarra y el olor a pan recién hecho o a leña encendida convierten cada paso en una experiencia sensorial que conecta al viajero con las raíces del país.

➤ Aldeas que conservan la tradición gallega

Entre Tui y Santiago, el Camino atraviesa pueblos que conservan su estructura medieval y su modo de vida rural. En ellos, el peregrino encuentra un entorno genuino, donde las casas de piedra se mezclan con los campos de cultivo y los caminos empedrados narran siglos de historia.

  • Rebordáns (Tui): con su iglesia románica y vistas al Miño, es el primer contacto con la Galicia más tradicional.
  • Mos: una aldea rodeada de colinas y valles donde el tiempo parece detenerse, con hórreos y antiguos molinos.
  • Valga: un rincón natural de ríos, árboles centenarios y senderos silenciosos que invitan a la reflexión.
  • Pontecesures: una villa marinera con alma rural, marcada por la presencia del río Ulla y el paso del tren jacobeo.

En todas ellas, el ritmo lento y la cercanía de sus gentes reflejan el alma de Galicia. Aquí, los peregrinos son más que visitantes: son caminantes que comparten historias, saludos y momentos con quienes viven junto al Camino.

➤ Arquitectura rural gallega: piedra, madera y hórreos

La arquitectura tradicional gallega da personalidad a las aldeas del Camino Portugués. Las casas de piedra con balcones de madera, las chimeneas humeantes y los hórreos —graneros elevados sobre pilares— forman parte del paisaje cotidiano del peregrino. Cada elemento cuenta la historia de un modo de vida que ha perdurado durante siglos, adaptado al clima y al terreno gallego.

Los cruceiros, cruces de piedra que marcan encrucijadas, son otro de los símbolos omnipresentes en las aldeas del Camino. Representan la espiritualidad gallega, donde lo religioso y lo natural conviven en armonía. Muchos peregrinos se detienen ante ellos para dejar una piedra o simplemente agradecer el recorrido.

  • Hórreos tradicionales, símbolo de la cultura gallega.
  • Cruceiros centenarios en plazas y caminos.
  • Casas de piedra y madera, herencia de la Galicia rural.
➤ El alma hospitalaria de las aldeas gallegas

Si algo distingue al Camino Portugués es la hospitalidad de las aldeas. En cada pueblo, los vecinos saludan al peregrino con un “¡bo camiño!” y ofrecen agua, sombra o una sonrisa. Las tabernas rurales y los pequeños albergues familiares son refugios donde compartir comida y conversación, manteniendo viva la tradición de acogida que define al Camino de Santiago desde la Edad Media.

Esta hospitalidad gallega, sencilla y sincera, deja huella en los viajeros. Muchos recuerdan con cariño la comida casera en una casa de campo, las risas con los lugareños o el gesto amable de alguien que señala el camino correcto.

  • Tabernas familiares con platos típicos gallegos.
  • Vecinos que ayudan y orientan a los caminantes.
  • Pequeños albergues donde el calor humano es parte del descanso.
➤ Caminos entre bosques, prados y viñedos

El recorrido entre las aldeas gallegas del Camino Portugués es una sucesión de paisajes rurales: caminos flanqueados por muros de piedra, senderos entre robles y eucaliptos, viñedos del albariño y prados donde pastan vacas y caballos. El aire es fresco, el silencio profundo y la luz, cambiante. Galicia se muestra aquí en su versión más verde y viva.

Los amaneceres entre la niebla, los atardeceres dorados y el sonido de los ríos acompañan al peregrino, creando un ambiente de calma y conexión con la naturaleza que difícilmente se olvida.

  • Senderos rurales entre Mos y Redondela.
  • Viñedos del valle del Ulla cerca de Padrón.
  • Bosques húmedos y prados de montaña entre Tui y Caldas.
➤ Un viaje por la Galicia auténtica

Caminar por las aldeas gallegas del Camino Portugués es recorrer la Galicia más íntima. Lejos del turismo masivo, cada jornada revela la fuerza de la tradición, la sabiduría de lo sencillo y la belleza de lo cotidiano. Aquí, el peregrino se reconcilia con el tiempo, la tierra y consigo mismo.

En un mundo acelerado, estas aldeas ofrecen lo que muchos buscan sin saberlo: un lugar donde el alma se detiene, el corazón se abre y la hospitalidad se convierte en una forma de vida.

Descubre las aldeas gallegas del Camino Portugués y vive la Galicia más auténtica, donde cada paso es un regreso a lo esencial.
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